La estética entendida
como legado.
Cirujano Plástico Certificado · AMCPER 2692
El implante no define el resultado: lo definen su anatomía, la base de su tórax y el plano en el que se coloca. La medida correcta es la que su cuerpo puede sostener durante años.

El aumento mamario es la cirugía que más se pide y la que peor se plantea: casi siempre empieza por una talla. La talla es el resultado, no el punto de partida. El punto de partida son tres medidas —el ancho de la base mamaria, la elasticidad de la piel y el espesor del tejido que cubrirá el implante— porque son las que determinan qué volumen puede sostener su cuerpo sin deformarse con el tiempo.
A partir de esas medidas se eligen las tres decisiones que sí cambian el resultado: qué implante (volumen, perfil y forma), en qué plano se coloca respecto del músculo pectoral, y por qué vía se accede. Cada combinación tiene ventajas y costos, y la correcta es la que se ajusta a su anatomía y a su forma de vivir, no la que está de moda.
Un implante es un dispositivo médico, no un tratamiento definitivo. Se coloca con registro sanitario vigente y usted recibe la tarjeta con marca, modelo y número de lote de las prótesis que lleva. No caducan a fecha fija, pero requieren seguimiento: revisión clínica anual y estudio de imagen cuando corresponda.
Si lo que le molesta es que el pecho «cayó» más que su tamaño, el aumento por sí solo no lo resuelve y puede acentuarlo. En ese caso la indicación es mastopexia, sola o combinada con implante. En la valoración se le dice con claridad cuál de las tres es su cirugía.
Una guía honesta antes de la consulta. La indicación definitiva depende siempre de la valoración presencial.
Cirugía bajo anestesia general en unidad con licencia sanitaria vigente. La planeación se hace con medición de la base mamaria y prueba de volúmenes antes del quirófano, de modo que la decisión no se improvise en la mesa.
Medición de la base mamaria, del espesor del tejido y de la distancia entre el pezón y el surco; prueba de volúmenes con el paciente de pie.
Elección conjunta del implante: volumen, perfil, forma y superficie, con registro sanitario vigente.
Marcaje del surco submamario definitivo y del eje de la mama, sentada y de pie.
Incisión en el surco submamario, del tamaño mínimo necesario para introducir el implante sin traumatizarlo.
Creación del bolsillo en el plano acordado —retropectoral, dual plane o subfascial— con hemostasia meticulosa.
Técnica de no contacto: cambio de guantes, funda protectora, irrigación antibiótica y manipulación mínima del implante.
Colocación, verificación de la simetría con el paciente semisentado y cierre por planos con sutura reabsorbible.
Vendaje o sostén posquirúrgico, indicaciones y entrega de la tarjeta de identificación de los implantes.
Los tiempos habituales de esta técnica. Su plan definitivo se entrega por escrito tras la valoración.
Historia clínica, exploración mamaria, medición y fotografía clínica estandarizada. Se prueban volúmenes y se explica qué cambia con cada plano y cada vía de acceso.
Valoración preanestésica y ajustes que reducen el riesgo quirúrgico y mejoran la cicatrización.
Entre 60 y 90 minutos bajo anestesia general. El alta es el mismo día o a la mañana siguiente, siempre acompañada, con el sostén posquirúrgico colocado.
Sensación de presión y tensión en el pecho, máxima entre las 48 y 72 horas. Es la etapa que más disciplina exige y la que más define la recuperación.
La mayoría vuelve a trabajo de oficina entre los días 7 y 10. El implante todavía se ve alto: aún no ha descendido a su posición.
El implante desciende y se acomoda en el bolsillo, el polo superior se suaviza y la cicatriz madura y palidece. Se documenta con la misma fotografía estandarizada del inicio.
Revisión clínica anual y estudio de imagen cuando corresponda. Un implante no requiere recambio programado si no da síntomas, pero sí requiere vigilancia de por vida.
Los antes y después de aumento mamario se revisan durante la valoración privada, sobre casos con anatomía y objetivos comparables a los suyos.
No publicamos fotografía clínica en abierto: compromete la privacidad de quien confió en nosotros y, fuera de contexto, un caso ajeno dice poco sobre el suyo. En consulta se revisa con tiempo, con las mismas condiciones de toma y explicando qué es alcanzable en su caso.
Ningún procedimiento quirúrgico está libre de riesgos. Conocerlos de antemano es parte del consentimiento informado.
Esta información es orientativa y no sustituye una valoración médica presencial. Los riesgos específicos de su caso se explican y se firman en consulta.
Si su pregunta no está aquí, el equipo la responde por WhatsApp el mismo día.
La talla de sostén no es una unidad clínica: varía entre marcas y no describe una mama. En la valoración se mide el ancho de su base mamaria, se prueban volúmenes reales y se le muestra el rango que su anatomía sostiene bien. Trabajar por volumen y proporción —y no por talla— es lo que evita resultados que se ven puestos.
Depende de cuánto tejido propio tenga para cubrir el implante y de su actividad física. El plano retropectoral o dual plane da mejor cobertura del polo superior y menos rippling cuando el tejido es delgado; el subfascial respeta el músculo y suele tener un postoperatorio más cómodo. Se decide con la medición, no por preferencia general.
La vía habitual es el surco submamario: da control directo del bolsillo, permite colocar el implante con mínima manipulación y deja una cicatriz de cuatro a cinco centímetros oculta bajo la mama. Existen otras vías; cada una tiene ventajas y limitaciones que se explican en consulta.
No. No existe una fecha de caducidad ni una indicación de recambio programado si el implante no da síntomas. Lo que sí es obligatorio es el seguimiento: revisión clínica anual y estudio de imagen cuando corresponda, porque una ruptura puede ser silenciosa.
El aumento mamario por vía submamaria y con plano adecuado preserva la glándula y los conductos, y la mayoría de las mujeres puede amamantar. Ninguna cirugía mamaria garantiza la lactancia, y tampoco lo hace no operarse. Si planea embarazo a corto plazo, conviene hablarlo: el pecho cambiará después.
El implante no impide el estudio, pero sí exige avisar en el gabinete: se realizan proyecciones específicas para desplazarlo y visualizar el tejido. Su tamizaje mamario continúa igual que antes, según su edad y sus antecedentes.
Es un linfoma poco frecuente asociado a implantes, sobre todo de superficie texturizada, que se manifiesta por lo general como un aumento tardío de volumen por líquido alrededor del implante. Es raro y tratable cuando se detecta a tiempo: por eso el seguimiento anual y el consultar ante cualquier cambio tardío no son formalidades.
Caminata desde el primer día, cardiovascular ligero desde la tercera o cuarta semana y entrenamiento de fuerza —en especial pectoral— a partir de la sexta, de forma progresiva. Adelantar esta parte es la causa más común de asimetría y de descenso irregular del implante.
Sí, con frecuencia se combina con mastopexia cuando además hay descenso, o forma parte de un plan corporal. Combinar alarga el tiempo quirúrgico y la recuperación, de modo que la decisión se toma valorando seguridad antes que conveniencia.
Con frecuencia la cirugía indicada no es la que se buscaba al principio. Estas son las alternativas con las que se compara la suya.
Eleva el pezón y reorganiza el tejido para devolver a la mama la forma que perdió por el embarazo, la lactancia, el peso o el tiempo. Cambia la posición, no el tamaño.
Ver procedimientoQuirúrgicoRetira el exceso de glándula, grasa y piel, y reposiciona el pezón. Es la cirugía estética con el impacto funcional más alto: la mayoría de las pacientes deja de tener dolor.
Ver procedimientoEscríbanos para iniciar el proceso de precalificación y asignación horaria. Respondemos en horario de consulta: Lunes a viernes, 9:00 – 19:00 h · Sábado, 9:00 – 14:00 h.